capítulo 131

Isabella la miró con serenidad y replicó:

—¿Y quién lo dejó así? ¿Quieres que te muestre el video de vigilancia?

La princesa palideció, comprendiendo al instante que no debía abrir la boca otra vez.

Lo hice, pensó la princesa, tragando saliva.

Guardó silencio. No se atrevió a decir una sola palabra más y simplemente aceptó cada una de las órdenes.

Cuando bajó la vista y vio a sus guardaespaldas inconscientes y ensangrentados en el suelo, ni siquiera se atrevió a mirar a Isabella.

Despreciaba a las “vidas bajas”, pero le temía profundamente a esa chica de ojos fríos. Aquel contraste de emociones la dejó muda y temblorosa.

Molly, que había presenciado toda la escena desde la puerta, seguía boquiabierta.

No podía hacer otra cosa que mirar a Isabella, deslumbrada por la forma en que había puesto a la princesa en su lugar.

La violencia no era su estilo… pero qué alivio tan delicioso había sentido al verla actuar.

Una chica tan pequeña, de apariencia suave y delicada,
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