Lily nunca se había sentido tan humillada, pero no estaba en posición de enfrentarse a Molly. No se atrevió a replicar y solo la miró con odio, intentando intimidarla.
Molly la observó como a una niña testaruda incapaz de admitir sus errores. Su mirada rebosaba desprecio. Ni siquiera intentaba disimularlo.
Soltó una breve risa burlona. Lily, incapaz de soportarlo más, se dio la vuelta y salió corriendo.
Ana, que había estado observando, entendió rápidamente quién era Molly.
«Debe de ser la famosa diseñadora Molly Jenkins —pensó—. También es vicepresidenta de la Asociación Internacional de Diseño de Moda y diseñadora en jefe del Montgomery Group, la mayor empresa textil de Wallsvale. ¡Ella es lo que siempre he querido ser!»
Tan pronto como Lily se fue, Ana sintió la urgencia de aprovechar la oportunidad. Se acercó a Molly y le tendió la mano.
—Hola, soy Ana Star. Soy la hija de la familia Star.
Molly la miró. Su sonrisa era encantadora, pero demasiado ensayada. No le cayó