Sin vacilar, Molly suspendió la ceremonia de premiación antes de que comenzara.
Estaba decidida a corregir la situación; aquello ya no era solo un concurso, sino un asunto personal.
Tenía que asegurar que todos los participantes recibieran un resultado justo.
Al enterarse de la suspensión, Lily se enfureció.
—¿Vas a arruinar el trabajo de todos por una simple sospecha tuya?
Molly soltó una carcajada amarga.
—Dite eso a ti misma. Sabes perfectamente lo que ocurrió. El resultado fue manipulado.
Por eso, he invitado a la famosa diseñadora Eziam para que califique personalmente las obras.
—¿Eziam? ¿La diseñadora de fama mundial? —exclamó alguien entre el público—. ¡Tengo su prenda Rhythm of Hue! Me costó una fortuna conseguirla. ¡Es una leyenda!
—¡Sí! —añadió otra voz—. Las calificaciones de la diseñadora Eziam representarían la verdadera estética del público.
—¡Estoy de acuerdo! —gritó alguien más—. ¡Queremos un resultado justo!
Los demás jueces también asintieron c