—No, Zafiro, no vuelvas a besarme, por favor. —Rafael apartó su rostro, pero no pudo evitar que el dolor en sus ojos fuera evidente.
Zafiro bajó la mirada, herida, como si ese rechazo le quemara el alma. Había esperado tanto que Rafael finalmente viera en ella lo que nunca podría tener con Aimé.
—Lo siento, Zafiro, pero no puedo amarte. Ella… —Rafael desvió la vista al horizonte, ahogado en un silencio denso y lleno de angustia.
Ambos subieron al auto. El trayecto de regreso al hospital fue pesa