62. ¿Mataste a tú marido?
Catalina
El sonido del metal al cerrarse tras de mí me hace estremecer. Cada paso que doy dentro de este lugar se siente como si me arrancaran una parte de lo que era. La cárcel no es como en las películas.
Es peor. Huele a humedad, a sudor viejo, a comida descompuesta. El aire es denso, pegajoso, y las miradas… las miradas son lo más difícil de soportar.
Llevo el uniforme naranja como si fuera una bandera de derrota. El pantalón me queda grande, la camiseta es áspera y me roza la piel como una