52. No es mío
Gabriel
Un minuto, eso es todo lo que necesitaba para poder descubrir si Samuel es o no es mi hijo, pero las decenas de mensajes, la prensa llegando a mi puerta y la nota de voz de mi padre han hecho que conteste la quinta llamada de mi secretaria, sospechando que algo ha debido pasar.
—¿Qué demonios pasa?
—¡Señor San Román, por favor, necesitamos que venga ya! Esto se está saliendo de control. Ha llegado gente de todas partes, prensa buscando información y también gente a favor de la señora Cat