50. No tienes corazón
Julian
El reloj marca las 9:48 p.m. y mis piernas no dejan de moverse. La ansiedad me carcome desde dentro, como una llama que no se apaga. Camino por el apartamento con las manos en la nuca, la camiseta negra pegada al pecho de tanto sudor y los ventanales abiertos de par en par. La ciudad afuera parece no inmutarse mientras mi mundo tambalea.
Estoy a punto de llamar de nuevo cuando escucho tres golpecitos secos en la puerta. Respiro hondo y me acerco, quitando el seguro con un movimiento brusc