En la medida que pasan los días, Ian y Andrea se van ajustando a su nueva vida con Diana en ella. La pequeña se mantiene tranquila cuando está con su padre y disfruta de su voz cuando le canta para que se calme, mientras Andrea se alista para alimentarla o a veces sale porque tiene que hacer alguna cosa urgente.
Andrea, por su parte, disfruta de verlo dormir con el torso descubierto y su hijita sobre su pecho, dejándola sentir sus latidos para relajarla, algo que ella misma ha experimentado y s