Ian llega unas horas después a la casa, está anocheciendo y sabe que a esa hora su hija necesita un baño antes de alimentarla y dormirla.
Pero no sabe si Andrea lo sabe.
En cuanto se quita la camisa del pantalón y se dirige por el pasillo al cuarto, entiende que Andrea no lo sabe.
—Shh… ya, mi niña. Papá llegará de pronto, eso espero… porque no tengo idea a dónde fue. Dime qué quieres, preciosa… por favor…
—Es tiempo de su rutina para dormir —le dice él y mira su reloj—. Son las ocho, a esta ho