Tal como el día anterior, Carlo sale de la cama con la expectativa que el día promete y una enorme sonrisa que le sale natural.
Carlota no quiere preguntarle nada, porque no quiere oír la respuesta. Solo sabe que, de ser ciertas sus sospechas, Carlo volvió a caer con una mujer que apenas conoce y eso le asusta, porque Rebeca se ve refinada, inteligente y hermosa… pero sus ojos son fríos.
Y, para ella, los ojos lo dicen todo en una persona.
Al unirse de camino al comedor, ella le pregunta con ca