Rebeca toma posesión de la situación pasando una de sus manos por la nuca de Carlo, para que no se le escape. Y es suficiente para que él se desate.
Con un brazo la pega a él por la cintura, y la mano libre sube lentamente para apropiarse de toda su espalda. El beso no se termina, es como una lucha para ver cuál de los dos tiene más poder sobre el otro y sus lenguas no dan tregua.
Sin tener idea cómo, Rebeca termina con su espalda pegada a la pared, sus manos sobre su cabeza y una pierna sosten