Llega la hora del almuerzo y Carlo está terminando de leer el contrato, cuando llega a una de las cláusulas que le llama la atención. Su madre se ha marchado a ver algunos asuntos de la empresa en otro de los pisos y quedaron de reunirse en el restaurante para comer juntos, por lo que solo toma la tarjeta que Rebeca le dejó, la mira y respira profundo.
—Esto es solo por negocios… nada más que por eso.
Marca el número, espera con ansias y al quinto repique, ella responde.
“Señor Suárez, no pensé