Carlota se queda helada, sobre todo porque no le parece que su hijo esté tan loco al pensar en que esa mujer que camina hacia ellos se parece demasiado a Andrea.
Carlo respira, intenta mantener la calma y se acerca a ella con pasos medidos, solo para no correr a abrazarla.
Es hermosa, como ella. Su color de cabello, de ojos, de piel, la figura que nunca supo apreciar de su mujer. Pero las mejillas, la nariz y su elegancia al caminar son muy diferentes a las de su esposa.
Cuando la mujer extiend