Se pasan unos días, Ian sale de su último día de trabajo de la semana, con grandes felicitaciones de su jefa y deseándole un buen descanso, porque la semana que sigue será muy intensa.
—Existe una gran posibilidad de que te mandemos a Ciudad Alta —le dice la mujer mientras bajan el ascensor—. Queremos cerrar un trato con una de las mejores empresas de la ciudad. Tal vez lo conozcas.
—Puede ser… ¿Cómo se llama el cliente?
—Honorio Norambuena —Ian se atora con su saliva y su jefa se ríe—. Sí que