Cuando Andrea regresa al cuarto, Ian está sentado en la cama, con su espalda apoyada en el respaldo y desnudo, por supuesto. Ella le tira la sábana encima para no distraerse y se sienta con las piernas cruzadas frente a él.
—¿No quieres diversión? —la ve como perdida y se acerca a ella—. ¿Qué…?
—Mi madre quiere que le cuente toda la historia con Carlo… —le dice mirando a la nada y Ian se echa hacia atrás, ella levanta la mirada a sus ojos—. Y no sé si quiero hacerlo, porque es para saber de qué manera se van a vengar.
—¿Y no quieres que lo lastimen? —pregunta con cautela Ian y ella se ríe.
—¡Claro que sí! Quiero que sufra, es solo que… no sé si seré capaz de contarle todo, porque tendría que revivir tres años de infierno con él. Y siento vergüenza de haber sido tan estúpida.
—Solo… hazlo. No te quedes callada, dile todo y así sabrás si exageraste algo al sentirte humillada o no. Tu madre no parece una mujer superficial ni tonta, aunque eso se nota al verte a ti.
Andrea asiente, él abr