Al llegar al departamento, Ian se va directo a su cuarto para esconder el anillo, se lava los dientes, se coloca el pijama y cuando va saliendo, se encuentra con Sebastián.
—¿De salida, cuñadito? —pregunta Ian con picardía—. No te creí murciélago.
—Dime Batman, al menos. No soy un animal tan feo, ni tampoco transmito rabia —Ian se ríe y miran al cuarto de Andrea—. Estaba cabreada, la oí irse despotricando contra ti porque saliste y no dijiste a dónde… imagino que no fue para verte con una mujer