La manera en que le pide dormir con él, le baja toda la frustración a Ian, pero la forma, el tono, con que «por favor» sale de su boca, lo desarma por completo.
Solo la rodea con sus brazos, ella se aferra a él, lanzando la almohada lejos y la lleva a la cama.
—Por supuesto que sí, Andrea. Ven, métete aquí —abre las cobijas y la ayuda a acomodarse.
Ella lo ve rodear la cama con una elegancia impropia de un hombre que va con pijama. Se mete a su lado, pasa un brazo bajo su cabeza y Andrea se peg