El choque ensordecedor del acero contra la plata resonó bajo los inmensos candelabros del comedor.
El primer guardia traidor se abalanzó directamente hacia Evander con la espada en alto, buscando decapitarlo por la espalda.
No duró ni un solo segundo vivo.
Evander giró sobre sus talones a una velocidad aterradora. Su pesada hoja cortó el aire y se hundió profundamente en el pecho del atacante antes de que el hombre pudiera siquiera defenderse.
—¡No te separes de mí! —le gritó el Alpha a Iris, p