Punto de vista de Elara
Las bocas de las chismosas se abrieron, pero no esperé a oír la respuesta. Me di la vuelta y seguí mi marcha.
Continué avanzando y pronto salí por las puertas de la casa de la manada hacia el pueblo. No llegué muy lejos antes de que un pensamiento estúpido me hiciera tropezar como una piedra en el camino. ¿Y si encontraba a Luis Miguel?
Me detuve en seco, con el corazón latiendo con fuerza. Él debería ser quien me acompañara cuando fuera a ver a la familia de Gonzalo