Punto de vista de Elara
Miré el armario como si fuera a romperlo en mil pedazos. Aun así, crucé la habitación y entré. Olía a cedro y al rastro más tenue de colonia. Su colonia. Me acurruqué entre los abrigos con el corazón latiendo con fuerza, esperando. Estar escondida en su armario se sentía mal y bien al mismo tiempo.
Mal, porque ninguna chica debería tener que esconderse en las sombras solo para estar cerca de alguien a quien ama. Bien, porque sabía que esto era solo temporal. Solo una