Punto de vista de Elara
Kaelen y yo nos quedamos en silencio durante un rato. Era uno de esos silencios en los que se podría oír caer un alfiler, interrumpido solo por el sonido de mi corazón acelerado y el ruido distante de unos cerdos gruñendo en algún lugar demasiado cercano para mi actual crisis romántica. Luego suspiré.
—Está bien. Vale. Encontraremos algo.
La sonrisa de Kaelen regresó, arrogante y victoriosa.
—Esa es mi chica.
—Pero si te conviertes en un villano malvado de manual,