Punto de Vista de Kaelen
Chocamos contra la mesa del comedor por segunda vez esa mañana, los platos volando, los cubiertos tintineando. Mi madre chilló, pero a estas alturas, era solo ruido de fondo. Mi atención se centró únicamente en borrar esa mirada engreída de 'soy-el-heredero-legítimo' del rostro de Orion.
Lancé mi puño contra sus costillas, haciéndole gruñir, pero el pequeño bastardo tomó represalias al instante, golpeando su frente contra la mía.
Por un breve momento, mi visión se nubló