Punto de vista de Elara
Bajé más por su cuerpo... lentamente, deslizando la esponja por su pecho. Mis ojos seguían los movimientos de mis propias manos, hipnotizados por la curva de su clavícula, el ligero tic de su abdomen y la forma en que el agua se aferraba a sus pestañas como pequeños cristales. Su pecho subía y bajaba con regularidad, pero ahora de forma más profunda.
—Estás mirando —murmuró él.
—Estoy inspeccionando —susurré.
Él soltó una risa baja.
—¿Debería tensar los músculos?