Punto de vista de Elara
Kaelen se quedó allí de pie un momento, con las manos metidas en los bolsillos como si no acabara de pedirme que durmiera en la misma habitación que él con la misma naturalidad con la que se comenta el clima. Luego, sus ojos me recorrieron lenta y atentamente, como si estuviera comprobando si tenía algún daño.
—¿Necesitas algo? —preguntó suavemente.
Hice una pausa, echándome un vistazo. Tenía el pelo pegado al cráneo, la ropa húmeda por la llovizna que me había alcan