Mundo de ficçãoIniciar sessãoCapítulo 17
El martes en la mañana el aire en el apartamento de mis padres se sentía más denso y frío que el metal de mi computadora. Habían pasado casi diez horas desde el ultimátum de mi padre y yo ya no sentía rabia, sino la claridad cortante de un acero recién forjado. La noche anterior, el portazo invisible de la familia me había quitado el miedo a ser juzgada por el resto del mundo. Si mis propios padres me pedían buscar otro sitio, ¿qué importaba la opinión de Daniel o la






