Marcos subió al coche, puso el auto en marcha mientras, Marta sacaba su móvil, y colocaba sus audífonos para escuchar los mensajes de voz de su asistente. Con ello, no sólo apartaba de su mente pensamientos intensos, sino que se mantenía ocupada durante el trayecto a la clínica.
Él, en tanto, conducía enfocado en la carretera, aunque discretamente la miraba por el rabillo del ojo. Ella, podía percibirlo, y eso a ratos le generaba incomodidad, no porque no le agradara la idea de serle atractiva