Luego de acompañar al médico hasta la puerta, Marcos regresó a la habitación. Apenas giró la manilla para abrir la puerta y entrar, cuando Laura se sentó en la cama y de un grito le impidió la entrada.
—No pases, quédate afuera joder. —dijo con firmeza— Escuchaste al médico. ¡Es contagioso!
Marcos se quedó parado en el umbral de la puerta con las manos dentro de los bolsillos de su pantalón.
—Debe estar exagerando —contestó dando dos pasos hacia ella.
—¡Joder Marcos! Que no podemos poner en r