Luego de desayunar, Marcos subió a darse una ducha, mientras Laura y Marta caminaban por el jardín.
—Es increíble este lugar —dijo mientras veía el hermoso rosal en el patio central.
—Sí, contratamos un jardinero que viene cada dos semanas a podar las plantas y cuidar del rosal. Son mis preferidas.
—Hoy Ignacio estuvo en casa. Me ha dejado un ramo de girasoles.
—¿Por qué ha ido?
—Hace unos días lo encontré en el parque mientras trotaba y quiso venir a pedirme disculpas con su cara de gilip