Marcos la miró desconcertado. No esperaba escucharla hablar de esa manera.
—Sálvelas a las dos, doctor. Haga lo que sea necesario —dijo él.— Ambas merecen vivir.
El médico negó con la cabeza y regresó al quirófano.
Laura frunció el entrecejo.
—¿Cómo puedes poner en riesgo la vida de nuestra hija? —espetó— Prefieres que la salven a ella. ¿Tanto la amas?
Marcos respiró hondo antes de responderle:
—Es tu hermana, y está a punto de morir por salvar a nuestra hija.
Marcos le dio la espalda y t