Capítulo 14. Secretos amagos
Sebastián lo pensó, mientras veía esa mirada que lo envolvía y hacía estremecerlo en su interior, “Ella no puede estarme mintiendo… su mirada es limpia, pura”, después de pensarlo un par de segundos, decidió dar un salto de fe con Briggitte y darse una oportunidad con ella y terminó asintiendo, mientras ella reía sin poder ocultar su felicidad.
Unos minutos después, ambos estaban en la cama desnudos, abrazados y pese a que se sentía cansado, Sebastián no podía dormir, estaba demasiado eufórico