Capítulo 13. Desconfianza
—¡¿Qué estás haciendo?! —preguntó ella nerviosa, con el rostro ruborizado producto del deseo.
Él no le respondió y tampoco se detuvo, siguió besándola en la boca, con dulzura y con una lengua que la mantenía atrapada en una llama de pasión, se despegó un poco y siguió besándola por su rostro, le mordisqueó el lóbulo, provocando que ella temblara y respondiera.
Sin embargo, fue incapaz de oponerse a la pasión ardiente del hombre, porque se encontraba en su apartamento, en su mundo, donde el úni