94. Confesión I
Ana Paula Lago
A Lisa le brillaron los ojos cuando nos vio llegar a la salida del colegio. En cuanto nos acercamos, corrió hacia mí con una sonrisa tan dulce que me desarmó por completo. Me encantaba verla feliz, y más aún sabiendo que poco a poco yo también me había convertido en parte de su pequeño mundo.
Durante el camino a casa le conté que hoy conocería a dos niños muy guapos: mis sobrinitos. Le dije que eran traviesos, pero que se divertirían mucho juntos. Ella se emocionó tanto que no pa