93. Sinceramiento II
—¿Nervioso por conocer a mis padres? —preguntó Ana, inclinándose hacia mí con una sonrisa traviesa.
Solté una risa leve.
—Jamás. Yo soy el mejor partido que has tenido —respondí con toda la seguridad del mundo.
No conocí mucho a Alcázar, pero no necesitaba hacerlo para saber que mis palabras eran verdaderas.
Ana me observó con esos ojos que parecían leerme el alma.
—¿Por qué estás tan seguro? —preguntó arqueando una ceja.
—Porque yo te amo, y sé que soy el amor de tu vida también. ¿Acaso eres l