48. La mujer del paradero I
Lilian Caballero
El tiempo se me pasó demasiado lento, como si el reloj del lugar estuviera roto. Ya ni siquiera estaba llorando por lo que me había hecho Miguel; ese dolor parecía lejano, como si hubiera quedado en otra vida. Ahora lo que me desgarraba era estar lejos de Monterrey, lejos de mi departamento, atrapada en un sitio desconocido donde cada mirada sobre mí pesaba como una acusación. Sentía que todos me observaban como si fuera una mujer de vida fácil.
Al menos la chamarra que me habí