24. Los resultados II
A las cuatro y media llegué al departamento de Lili. La encontré recostada en el sofá, viendo videos de YouTube en la televisión. Apenas me vio, su rostro se iluminó con una gran sonrisa.
—¡Ana! —exclamó, aunque enseguida me recorrió de arriba abajo con la mirada, arqueando una ceja con suspicacia.
—¿Qué haces aquí tan temprano, señorita? —preguntó con un tono juguetón, como si fuera mi madre, además de mi jefa.
Suspiré. Lili era mi mejor amiga desde siempre, casi como una hermana, y con ella p