Capítulo 39
El pasillo del hospital estaba impregnado de ese silencio tenso y estéril que solo los lugares cargados de incertidumbre podían sostener. El zumbido de las luces fluorescentes parecía opacar el latido acelerado del corazón de Thiago, quien caminaba con pasos pesados hasta la habitación donde había dejado a sus hijos descansando. Aún no lograba digerirlo del todo, pero si de algo estaba seguro era de que Eros y April eran suyos. Eran de Sofía y suyos. Ocho años, ocho años sin saber q