Capítulo 24
Sofía cerró la puerta de su casa con suavidad, como si al hacerlo pudiera mantener todo lo que acababa de pasar del otro lado del umbral. Sus manos aún temblaban y no por el frío de la noche parisina, sino por el calor latente de una cercanía que nunca pensó volver a sentir. En silencio caminó por el pasillo de su hogar, como si los recuerdos pudieran oírla y para atormentarla otra vez. Esa noche, había estado tan cerca de Thiago… y al mismo tiempo, tan malditamente lejos.
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