El ambiente en el Starbucks estaba lleno de vida. El murmullo constante de las conversaciones se mezclaba con el tintineo de las tazas y el suave sonido de la máquina de café. El aroma a granos tostados y leche vaporizada envolvía el lugar, creando una atmósfera cálida y acogedora. Pero para Sabrina, todo eso era invisible, como si estuviera sumergida en una burbuja de tensión.
Joaquín estaba sentado frente a ella, su rostro serio, casi sombrío. Sus manos descansaban sobre la mesa, pero sus ded