Capítulo 134.
Sofía
Los pasos de todos y las respiraciones cansadas son todo lo que escucho mientras avanzamos por laredas que nos acortan un poco el camino. Son mas peligrosas, pero si algo sé es que me sirven para no tener a todos rodeándome, porque todos están enfocados en no caer y no en contar hasta cuantas veces respiro.
Estoy agotada. Las piernas me arden y el costado late como si alguien estuviera clavando algo desde adentro. Tengo heridas que se abren un poco más con cada movimiento, pero lo que