Capítulo 135.
Sofía.
Odio cada paso que doy tras él. Odio el aire que respiramos juntos. Odio recordar. Si pudiera quemarlo vivo con una sola mirada, lo haría sin pestañear.
Sabine está dormida. Bones finge hacerlo. Y el resto desvía la mirada cuando el miserable de la gabardina y la máscara nos detiene al borde de las cuevas.
—Una descendiente mía no debe andar por ahí, congeniando con los subordinados— declara. —No son de tu nivel, al menos mi sangre debería aceptar lo superior que es y dejar de ponerme