Isabella Rose Blackwood-Drake cumplió diecisiete años en una noche de luna llena.
Esa madrugada, mientras todos dormían, se escabulló descalza hasta el invernadero. Llevaba el viejo vestido negro de su bisabuela, el mismo que su madre había usado el día de su boda. Le quedaba perfecto.
Se detuvo frente al rosal más antiguo y respiró profundamente.
—Bisabuelos… ya estoy lista —dijo con voz firme—. Quiero que el fuego me elija.
Como si la mansión hubiera estado esperando exactamente esas palabras