La mansión Blackwood dormía bajo un cielo estrellado.
Isabella estaba sola en el balcón de la habitación principal, envuelta en una bata de seda negra. El aire de la noche era fresco y traía el aroma de las flores del jardín. En sus manos sostenía una copa de vino que apenas había tocado.
Detrás de ella, la puerta se abrió suavemente. Ethan salió, descalzo y sin camisa, solo con pantalones oscuros. Se acercó en silencio y se detuvo a su lado, apoyando las manos en la barandilla.
Ninguno de los