Ochenta y ocho años después
La mansión Blackwood estaba envuelta en una paz profunda y silenciosa.
Era una tarde tranquila de invierno. La nieve caía suavemente sobre los jardines, cubriendo todo con un manto blanco y puro. Isabella, de ciento veintiocho años, estaba acostada en la misma cama grande que había compartido con Ethan durante más de ocho décadas. Su cuerpo era extremadamente frágil, su respiración lenta y entrecortada, pero sus ojos verdes seguían conservando un último destello de l