Treinta y cinco años después
La mansión Blackwood estaba envuelta en un silencio pacífico bajo el cielo estrellado.
Isabella y Ethan estaban sentados en el mismo balcón donde todo había comenzado décadas atrás. Ella tenía el cabello completamente blanco y arrugas que hablaban de una vida intensa. Él conservaba esa presencia imponente, aunque sus movimientos eran más pausados.
Sus manos seguían entrelazadas, como si después de tantos años todavía tuvieran miedo de soltarse.
Abajo, en el jardín i