Capítulo 54. Atentado
El día fue bastante tranquilo; dando las seis de la tarde, mi querido jefe ya estaba presionándome para salir; dijo que ya iba rumbo a su auto, que ahí me esperaba, pero que me diera prisa. Como toda una tonta enamorada, obedezco y apago todo para salir.
Al llegar al estacionamiento, miro a todas direcciones para ver si alguien me ve subir a su auto, pero cada quien va en lo suyo y me subo rápido. Él está revisando su celular, termina, voltea y me sonríe, intenta darme un beso, pero lo detengo