Alexander trató de apartarse, instante que usó Hazel para sostenerlo por la parte baja de su camisa.
—Espera, no te vayas—suplicó la chica mordiéndose el labio inferior.
Los ojos grises se abrieron con sorpresa. Su hermana hacía un momento le estaba pidiendo que se fuera y, ahora todo su cuerpo parecía reclamar su presencia.
—Debo irme, descansa—dicho aquello se aproximó a su frente y dejó un delicado beso en la misma.
Hazel sonrió como niña pequeña tras el contacto, cosa que hizo que Alexand