—¿Y a dónde quieres ir?
Hazel se removió en el asiento del copiloto sopesándolo. Quería que fuese un lugar privado y tranquilo, donde pudiesen disfrutar de la cercanía del otro sin ojos extraños.
Inmediatamente, la joven recordó un lugar que era muy especial en su infancia.
—¿Qué dices del Lago Piccolo?
Su hermano dibujó una sonrisa casi imperceptible al reparar en todas las veces que en compañía de su familia habían visitado dicho lago. En sus recuerdos estaba una Hazel de unos ocho años q