Cuando Alexander llegó a aquel club nocturno se encontró con una joven desatada en la pista de baile.
Hazel movía su cuerpo al ritmo de la música, mientras no dejaba de hacer gestos sugerentes a todos los hombres con quien se cruzaba.
La sangre del hombre hirvió tras reparar en ese hecho. Era una visión molesta, tan molesta que sentía que algo le ardía desde dentro. Sin detenerse a pensar en lo que hacía, cruzó aquella distancia apartando cuerpos ebrios, hasta que llegó dónde se encontró su peq