Amelia se presentó a primera hora en la casa de su hijastro, su esposo James se encontraba a su lado.
—Tranquila, cariño—la alentó el hombre al momento de tocar la puerta, el nerviosismo en la mujer era prácticamente palpable.
Unos segundos después de tocar a la puerta, Alexander apareció dándoles acceso a la casa.
—Sigue dormida, pero se encuentra más calmada—informó.
—Alexander, gracias por todo lo que has hecho—la mujer no pudo evitar estrecharlo entre sus brazos, su ayuda había sido de