James acababa de recibir una llamada que no esperaba. Le habían informado que su hija menor había sufrido un accidente. El hombre salió corriendo a la oficina de su hijo, puesto que debía informarle de la mala noticia.
Al entrar con un semblante completamente agitado, Alexander se levantó rápidamente de su asiento, ya que presentía que había pasado algo grave.
—¿Qué ocurre, padre?—preguntó el joven.
—Acabo de recibir una llamada de tu hermano—contestó James, sin poder ocultar la angustia en